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Quindío

Meditación en Armenia

Meditación Deeksha

A veces donde menos de lo esperas encuentras justo lo que sin saber buscabas, así me paso con esta experiencia que unas bellas personas nos brindan.

La “bendición de unidad” es la traducción oficial de la palabra, para muchos, mágica, que viene del sanscrito, “deeksha”. No es una secta, religión, ni nada similar, simplemente es un momento, en un lugar donde puedes practicar en silencio una conexión profunda que es lo que pretende la meditación en general, puede ser un acompañamiento de tu practica espiritual, no interfiere con ninguna otra, al contrario, le da fuerza. El propósito es abrir la mente para permitir que entre la energía divina.

Es una técnica que surgió en la india de una universidad llamada onennes university (universidad de la unidad), donde a través de la imposición de manos el Deeksha giver ósea la persona que recibió la formación debida se para al frente del receptor colocando sus manos sobre la cabeza de quien la esté recibiendo, haciendo como canal de la llamada “energía inteligente” que hará en cada uno lo que este necesite.

 

La conciencia dual es el estado en que vive la mayoría de la población actualmente, lo único que genera es caos y enfermedad, “La mayoría de la gente se siente separada de todo cuanto les rodea. En un lado estoy yo y en el otro el resto del universo. No estoy arraigado en la tierra como un árbol, sino que me muevo precipitadamente, independientemente de los demás”. Lo que esta práctica hace es que se apaguen ciertos sectores de tu cerebro ( no te asustes, alégrate!) y se conecten otros, lo general es que se empieza a percibir el mundo desde otra conciencia, re-cableando así el cerebro hacia una percepción clara y natural; la consciencia de unidad, es básicamente como lo dijo el filósofo Alan Watts “cada uno es el otro, más o menos del mismo modo que los diversos órganos son el mismo cuerpo” entiendo que en un principio suene de todo menos coherente que yo soy tu y tú eres yo, pero con el tiempo se trascenderá e integrara si así es debido.

Como aclaración, en la experiencia como debería serlo en todas, nada está bien ni mal, unos sienten todo, otros no sienten nada, hay tantas experiencias distintas como personas en este mundo.

En un principio la mente necesita un poco de teoría (La explicación más detallada se les dará el día en que asistan), pero lo importante siempre es la práctica y si en algo te resuena y espero que así sea te dejo la información del lugar donde se realiza con horarios y esas cosas más técnicas. La mejor maleta con la que uno puede ir es vacía de expectativas y llena de presencia, no es nada místico y estoy segura que todos pueden sacar una hora a la semana para darse un espacio, lo peor que puede pasar es quedarse dormido, y vamos, eso no es nada malo.

Estamos todos los miércoles a las 7:00pm (dura entre media y una hora) en Samsara ubicado en Carrera 17 # 22N-06, Barrio Laureles, Armenia, Quindío.

Por Angelica Villamarin – pan211096@gmail.com

Montenegro, el pueblo de los dones

Montenegro, el pueblo de los dones

Esta crónica hace parte del proyecto ganador de la convocatoria de Estímulos 2017 en la categoría Beca de creación de contenidos culturales para medios impresos de la Secretaría de Cultura de la Gobernación del Quindío.

Quindio - Montenegro - Street Scene

Un hombre mulato y vestido con una camisa de cuadros entreabierta, que le deja ver un crucifijo de plata, exprime un limón sobre un mango biche en la plaza central de Montenegro. Se llama Oliver Guzmán y trabaja en este lugar desde hace 19 años.Cuando le recibe el billete de mil pesos a la adolescente, le comenta que sabe quién ganará el Concurso Empuje el Willys que está a punto de comenzar, porque tiene el don de prever el futuro. Tras él, en el andén que bordea el parque, hay gente expectante a ambos lados de la calle.

—Esta competencia no es de fuerza, es de resistencia. Acá hay mucho mancancán, pero eso no es suficiente.

En la esquina de la plaza, junto a la iglesia, hay una carpa con una mesa y un amplificador de sonido. El animador, un hombre canoso y de estatura media, avisa a los participantes que es hora de preparase. A mitad de cuadra, en el centro de la calle, está estacionado un Jeep rojo, con pintura y caja original, de placa WNA 460 de Quimbaya. En el vehículo hay un hombre sesentón, simpático, tiene una camisa amarilla de manga corta y usa un vistoso reloj dorado.

Amigos y familias esperan recostados sobre los estantes de hierro de una marca de aguardiente o tras la cinta plástica amarilla. El animador anuncia que para poder empezar el concurso hay que mover dos vehículos y una moto que se encuentran estacionados al final de la cuadra, pero nadie llega como responsable. Pasados diez minutos amenaza con que vendrá la grúa a llevárselos y, como por arte de magia, aparecen los propietarios.

La competencia se realiza por segundo año consecutivo y quizás sea el evento más concurrido de las celebraciones. La gente está amontonada en el andén esperando ver a los 18 grupos que competirán y que están conformados por seis integrantes cada uno, cinco hombres y una mujer, más un equipo de mujeres. El que menos tiempo tarde empujando el Jeep alrededor de la manzana, ganará el primer lugar y recibirá un premio de quinientos mil pesos, el segundo lugar recibirá trescientos y el tercero, doscientos mil.
En los balcones de chambrana que están frente a la iglesia también hay gente asomada observando. Una niña con su muñeca, una mujer con su esposo y su hijo, una pareja de novios. Abajo, en el andén, hay dos bancas de madera largas donde las señoras mayores reposan mientras la policía y los bomberos aseguran que las cuadras por donde pasará el Jeep ya están despejadas.

También hay quienes no han podido ubicarse. Un señor bajito, vestido con una bermuda café agarra a su esposa del brazo, la mujer obesa y de pelo abundante lo sigue.

—Es que la parte buena es acá, porque tienen que subir la loma.

La adolescente que va tras ellos protesta porque en esa esquina no hay sombra para guarecerse del sol de las tres de la tarde. En ese instante pasa un vendedor y le ofrece galletas de arroz inflado a la muchacha que le hace mala cara en medio de su pataleta.

En el parque, bajo los olorosos árboles de mango, dos viejitos de sombrero y zurriago conversan. A su lado, un perro negro toma una siesta sobre el asfalto caliente. Mientras tanto, docenas de abejas rondan el puesto de cholaos que está frente a ellos, manchado de anilina roja y amarilla. El vendedor, ya familiarizado con los insectos, manipula con naturalidad el manubrio que pica el hielo.

Desde la calle se escucha la algarabía, cinco mujeres pasan corriendo con entusiasmo de una esquina a otra. Arrancó la competencia. Delante del Jeep van dos hombres en una moto con un cronómetro en la mano y un pito, alertan a los transeúntes para que no se atraviesen, luego tras el Jeep y los competidores, va un fotógrafo y cinco adolescentes montados en bicicletas cross.

transporte public, montenegro-quindio

El señor que manipula el manubrio pasa sonriente y de vez en cuando saluda con la mano como si fuera una reina de belleza. Los competidores sudan a chorros y empujan con todas sus fuerzas, cuando el Jeep agarra impulso se suben para descansar unos segundos y luego vuelven a empujar hasta llegar a la esquina más decisiva, ubicada a treinta metros de la meta final: una calle ligeramente inclinada en donde deberán hacer el último gran esfuerzo para llegar a la línea blanca desde donde partieron. El público grita, silva y aplaude. Los competidores llegan agotados, con la cara roja, resoplando.

Ni bien el carro cruza la línea, el grupo siguiente se pone en marcha. Un perro mono criollo ladra mientras persigue al Jeep hasta la primera esquina, cuando esté dobla, se devuelve campante para descansar junto al público y esperar para repetir nuevamente su recorrido las dieciséis veces siguientes. El animador del concurso, divertido por la actitud del animal, declara que el perro es el personaje de la jornada.

Los grupos que hoy compiten están integrados por habitantes de un mismo barrio, por entidades o por negocios. El año pasado el grupo de la alcaldía fue el ganador de la competencia. Entre los dieciocho grupos inscritos este año están: los bomberos, el equipo de baloncesto, Best Gym, Vipers (porristas de Montenegro), Restaurante Caballitos, Comedor Doña Rosa, el Club Andino Bombonéo, los barrios: La Isabela, Santander, entre otros.

El grupo de los Vipers, que acaba de llegar a la meta, es hasta el momento el que lo ha hecho en menos tiempo: dos minutos diecisiete segundos. No pueden festejar porque uno de los integrantes está hiperventilado y apunto de desmayarse. Lo sientan en una esquina pero la gente se amontona sobre él para averiguar qué ha ocurrido. La competencia continúa y el animador pide que despejen el espacio para que respire. Pero el mensaje surte el efecto contrario y va llegando más gente a su alrededor.

—¡A ver, a ver, abran vía!
—Más berraco ese que se lo lleva así.
—Es que ese es el hermano

Uno de los competidores traslada sobre el hombro al hombre corpulento hasta las gradas de la iglesia en donde lo acuesta. Por un instante se suspende la competencia cuando llega la ambulancia para llevarlo al hospital. Tras los dos enfermeros que empujan la camilla van tres niños curiosos.

Dos ancianas vestidas con falda y camisa de botones salen en este instante de la iglesia.

—Vamos un ratico a ver.
—¿A ver gente empujando un carro? ¡Valiente gracia!

En los alrededores de la plaza quienes no están viendo el concurso hacen lo de  todos los domingos: toman tinto mientras conversan, juegan billar o trabajan. María es una de esas personas, otra vendedora ambulante montenegrina con un don:sobar a los adoloridos y curarlos con su toque mágico.

María es una señora mayor, de pelo corto, piel trigueña y estatura baja. Tiene a una cuadra de la plaza un puesto de dulces naranja y junto a este un taburete pequeño de madera en el que monta los pies de los adoloridos. Desde el año noventa y seis es la sobandera oficial del pueblo, aunque tenga dañada la mano derecha desde hace décadas cuando era recolectora de café.

—Ah no, todavía ni se ponga el zapato.

Le dice a un muchacho mientras apoya el pie del adolorido sobre su muslo y con la mano derecha le hace círculos de una dirección a otra. El joven hace muecas de dolor y se tapa la cara con el brazo para evitar que lo vean quejándose.

Mientras tanto, en la Calle Sexta, un policía se abalanza con cara de pánico sobre un anciano flaco que se atraviesa desprevenido empujando su bicicleta destartalada. Segundos después pasa el Jeep en movimiento. El señor de camisa amarilla que maneja está cansado ya de la dinámica de dar vueltas a la misma manzana, no sonríe, ni saluda con la mano. Indiferente mira hacia adelante, esperando que la competencia termine.

Cuando el Jeep da la última vuelta comienza a oscurecer. El equipo ganador del concurso es Vipers, tal como lo vaticinó Oliver tres horas antes. Mientras la multitud se va dispersando rumbo a sus casas, triunfante, saca en cara su acierto y le recuerda a su hijo y su nuera que tiene un don. Ellos se ríen incrédulos mientras lo ven picar en rebanadas un mango y un nuevo presagio llega a su mente.

Juliana Gómez Nieto
Especial para LA CRÓNICA

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El Percusionista de Gorsy Edú

El Percusionista de Gorsy Edú

Este texto, compartido con ocasión de la visita de este músico de Guinea Ecuatorial a la ciudad de Armenia

 

El percusionista es una obra teatral escrita desde la ilusión de que el teatro africano comenzara a difundirse en castellano y con el anhelo de contar lo fascinante que es África: la cultura, la tradición oral, las filosofías ancestrales y sobre todo la importancia de la música para los africanos.

El protagonista cuenta su historia (que incluye la emigración en busca de mejores oportunidades) sostenida sobre la relación especial que mantiene con su abuelo. Es una historia, de tradiciones, de cultura y de vida.

Sinopsis

Si la vida es como la música, llena de ritmos, el mundo entero es una gran orquesta en la que cada ser humano es un instrumento musical”. “Cuando toques, hazlo desde el corazón…”.

Un músico anciano instruye a su nieto a través de la música le transmite sabidurías y filosofías ancestrales. La vida transcurre en la aldea,con el muchacho inmerso en sus tradiciones. Cumpliendo el dicho africano: “los días que hacen crecer a los niños, son los mismos que envejecen a los ancianos,” el abuelo cae enfermo,a consecuencia de su vejez, comienza a perder la visión. El afán por curar a su abuelo, hace que el muchacho tome la decisión de dejar la aldea y emigrar a las grandes ciudades en busca de remedio.Parte hacia Europa, un mundo para él desconocido, llevando consigo únicamente el saber de su pueblo encerrado en las melodías y ritmos ancestrales.

El Percusionista es una obra interactiva en la cual el público juega un papel importante; el espectador viaja con el personaje, compartiendo sus historias, su música, sus canciones y su visión de la vida.
Una propuesta dinámica que sorprende por su sencillez, ya que llega al espectador  a través de la música y la palabra.
Es un espectáculo que refleja la esencia de la performance africana. El espectador se siente transportado al abáa – la casa de la palabra– el lugar de encuentro. Un lugar dónde no existen espectadores pasivos, un sitio en el cual -como dice el texto – ” el tiempo no se  gana ni se pierde: se comparte”.
El personaje cautiva al público con sonidos,ritmos, danzas,proverbios tradicionales,haciéndole participe y testigo de un mundo que sorprende por la universalidad de sus enseñanzas.

Estructura y recursos estilísticos

La característica esencial del teatro africano, es que apela a diferentes y variados recursos expresivos que interactúan entre sí, brindando una obra única, que es mucho más que la sumatoria de sus partes.

Esencialmente, El Percusionista reúne las 3 condiciones de la tradición cultural africana: informa, forma y entretiene.

Un componente destacable es el uso de la palabra, escogidas y pensadas en función del ritmo. El hombre habla, pero su diálogo asume por momentos la sensibilidad y métrica de los poemas.  Otras veces, juega con las palabras en trabalenguas en lengua Fang, un juego que comparten niños y adultos en las aldeas africanas.

Como dice Gorsy Edú “a las palabras hay que quererlas, acariciarlas, mimarlas”. Es con ese cuidado que el texto de El Percusionista vá transcurriendo entre la narración, la evocación, la duda sobre los valores del mundo, con una mirada inocente pero no por eso menos profunda.

Al personal ritmo que el hombre africano imprime a la palabra hablada, Edú le suma la veneración que merece pues cuando habla sobre la misma boca que besa para luego ofender, pone al descubierto la banalización de un don que solemos transformar en des-gracia.

Las descripciones de los hechos y personajes son minuciosas y apoyadas por el gesto y la expresividad del narrador. El hombre se transforma en otros hombres, mujeres y niños. Incluso en animales. Y a la elocuencia del texto, suma movimientos rítmicos y gestos sumamente expresivos y detonantes tanto de la risa como del llanto.

El personaje parte desde su nacimiento en medio de la naturaleza en circunstancias graves. Y no es casual que los primeros personajes en aparecer en escena sean mujeres: madre y abuela.

En El Percusionista queda claro que la mujer africana, de apariencia frágil y liviana como arena del desierto, tiene su misma firme voluntad para sobrevolar las circunstancias duras de la vida y formar entre todas médanos enormes de contención y dulzura.

En la cultura Fang, las mujeres son las depositarias de historias cantadas, que enseñan y transmiten a su propia prole y a la familia extendida. Así, la mujer aparece pariendo, sufriendo y socorriendo. Trabajando al ritmo de canciones del corazón, arrullando al hijo en sus espaldas con bellas melodías, aguardando en la Casa de la Palabra – àbáá- noticias del hijo lejano.

Es justamente allí, en el recinto sagrado de la Casa de la Palabra dónde el abuelo percusionista instruye al nieto. Es allí dónde el niño forma y templa su carácter con la vara larga y resistente de las filosofías ancestrales, a través de la voz y las canciones del abuelo.

El anciano está tan presente toda la historia, como el protagonista que la cuenta. A veces presentido por el espectador, otras públicamente manifiesto. Pero es tan protagonista como el nieto. A veces se confunden pues el nieto está tan seguro de las enseñanzas del anciano – lo que ha vivido y visto lo sorprende en verdad, pero no deja sin embargo de parecerle familiar y cercano- que las palabras surgen como si viajaran a través de esas dos almas cercanas.

El abuelo habla sobre la vida al nieto.

El nieto interpreta la vida a través de la visión del abuelo.

Sin embargo, no es una mímesis con el anciano, al contrario, es la libertad conquistada en base al conocimiento vivencial de las filosofías ancestrales, al respeto por los mayores y la observación atenta del tempo sobre el tiempo.

Muchos otros recursos del arte africano son aplicados con maestría por Edú en su obra prima. Cabe descubrirlos, pero no para analizarlos sino para vivirlos y ser parte de lo que va sucediendo en el escenario.

 

Viviana Rodriguez

para Gorsy Edú

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El Sudado Montañero

Sacado de La Crónica del Quindío – septiembre 29 de 2017

Sudado montañero, postulado como plato tradicional quindiano

El departamento no posee plato típico. María Inés Amézquita, investigadora de cocinas tradicionales del Sena, dijo que la bandeja paisa no está asociada a la cocina local.

Con yuca, plátano y papa se hace el sudado montañero, postulado como la receta que identifica al Quindío, así lo aseguró Nidia Montoya Gómez, cocinera empírica de comida tradicional quindiana e invitada al  IV Encuentro de Saberes Culinarios en donde se habló sobre la cocina del Pacífico y la local. Allí la mujer preparó el plato y argumentó que para la elaboración se buscaron productos típicos del departamento.

Cultura vs comercio

El plato es una postulación reciente y no se ha declarado como la comida tradicional del Quindío y por asuntos culturales podría no pasar, así lo indicó María Inés Amézquita, investigadora de cocinas tradicionales del Sena. “La cultura no se expresa en elementos del comercio. Por eso no se habla en el Quindío de plato típico”.

Respecto a un menú reconocido como característico de la región, la bandeja paisa, la investigadora aclaró que no está asociada a la cocina local y que por ende no nos representa como cultura. “Somos más que eso”, apuntó. Su respuesta es respaldada a través de un trabajo realizado sobre el tema.

Patacón característico

Lucero Figueroa de Vargas, licenciada en idiomas y chef especializada en cocina chocoana, otra de las invitadas al encuentro, mencionó que aunque desconoce cuál es el plato típico del Quindío, cree que los patacones que acá se ofrecen son particulares por su gran tamaño.

El encuentro

La actividad que se realizó en el marco del mes del Patrimonio finalizará este viernes con la conferencia Cocina local: de la tradición a la carta, a las 2:30 p. m. en el museo del Oro Quimbaya. Entrada libre.

De acuerdo con Ana Lucelly Velasco, jefe de patrimonio y arte de la secretaría de Cultura, lo que se busca con la actividad, apoyada por el área cultural del Banco de la República, es resaltar el valor de la comida como parte de la cultura y del patrimonio cultural de los pueblos.

Lily Dayana Restrepo
LA CRÓNICA

ver texto original aquí

El blog de El Plan en Armenia

Bienvenidos al Blog de El Plan en Armenia

Vitral en la Catedral de Armenia, 2017

Este es un espacio para dejar mensajes, escritos, palabras, de todo lo que sintamos, nos ocurre o pensamos de Armenia, el Quindío, en general de esta tierra maravillosa enclavada en las motañas de Colombia.

Tenemos un clima maravilloso, con algunos vendavales fuertes es cierto, pero nos encanta.  El mejor café del mundo nos rodea, tanto que dió para que nuestro paisaje fuera declarado patrimonio de la humanidad. Es un departamento pequeño, el más pequeño del país, pero todos sus pueblos quedan cerca, son de los mas lindos y pintorescos y podemos ir a visitar cualquiera de ellos en un sólo dia.

 

También hay problemas, como en todas partes, pero eso no impide que disfrutemos del lugar.  Dicen que la gente mas amable está en estas tierras, y no he tenido razones para pensar lo contrario. Los invitamos a que nos dejen sus escritos, lo que piensan de Armenia, anécdotas, opiniones de los sitios que visitan, si es un turista, que nos cuente su experiencia, qué le gustó, qué no fue tan agradable, qué le dejó su visita. O envíenos sus fotos, lo que vió en su viaje. Para hacerlo, escríbanos en el formulario de contacto, explicando que su escrito quiere que aparezca en el blog.  O si le parece mejor, al correo electrónico laoficinacomunicaciones@gmail.com

 

Cualquier tema es bienvenido, gracias!